Estimad@s Amig@s:
Desde hace más de 20 años que he dedicado mi vida creativa (y productiva) a la creación de historietas desde una región como es la de Coquimbo.
En este proceso he tratado de ser honesto y reconociendo mis limitaciones creativas, tratar de generar trabajos tendientes a unificar una visión crítica y un sello autoral que dignifique al cómic como una actividad madura y con el potencial suficiente para ser un aporte al desarrollo cultural de mi región y país. Como la gran mayoría de ustedes, por lo demás.
En este proceso he conocido a una gran cantidad de personas que como yo, piensan que la narración gráfica es una excelente plataforma y soporte para promover valores, describir realidades, explorar a la fantasía como un significante de ideas potentes que fortalezcan al ser humano en términos intelectuales y creativos.
Gracias a la disponibilidad de Editorial Quimantú, durante el año recién pasado fueron publicadas dos novelas gráficas donde participé: Alto Hospicio ( guion & dibujo ) y Weichafe, donde fui de guionista y dibujada por el talentoso artista Juan Vásquez. En el transcurso del presente año y editada por capítulos en FINDEMILENIO publicación financiada íntegramente por mi amigo Salvador Arenas ( Santiago ) he realizado “Estado 52” con guión de Edicson Solartorres periodista de la capital, y preparo junto al equipo de Alto Hospicio un proyecto para el Fondo del Libro que tiene por objetivo realizar la edición final de Justicia Poética.
Por lo tanto esta muestra obedece a reafirmar mi identidad creativa en base al trabajo que en su mayoría ha sido a pulso y en formatos bastante precarios (fanzine y fotocopias) bajo el "sello editorial" de Nación Autónoma.
Por otra parte, se puede entender por lo previamente reseñado; debo comunicar hacia donde va enfocado mi trabajo desde el día 18 de Enero del 2010. Ya que esta muestra no pretende ser una alegoría de nostalgias pasadas, si no de presente y futuro del comic regional.
Considero que un país asolado por sus propios miedos, consecuencia de la incapacidad de resolver los temas pendientes de la transición y con una floreciente cultura hegemonizada por el miedo a nuevas tragedias ambientales, se está instalando la percepción de que hay que callar. Dejar que las cosas pasen y a la postre, pavimentar el camino a un autoritarismo represivo. Hoy legitimado en buscar a saqueadores y delincuentes. Mañana que va ser...¿okupas, izquierdistas, feministas, minorías sexuales, eco socialistas, mapuches?.
En cierta medida estos meses me traen a la memoria la introducción de Alan Moore para V de Vendetta: donde poco a poco la Inglaterra de los 80 y Thatcher va aceptando como normal lo represivo y que se declaren ilegales algunos conceptos. No en vano y en el marco de una Teletón para ayudar a los damnificados del terremoto; se nos ofreció Sangre, Sudor y Lagrimas.
Viví 17 años bajo un gobierno que generó sangre, sudor y lagrimas. Como la gran mayoría de mi generación me rebelé contra dicho orden impuesto. Luego durante los últimos 20 años, me cobré el derecho a disentir en lo que me pareció incorrecto, acepte lo bueno y reconocí lo que estaba bien echo.
Con la incertidumbre que trae un gobierno de derechas y en lo que concierne a la actividad creativa, siento que como persona tengo el desafío y obligación de no tranzar en lo poco que se pudo avanzar en estos años. Y eso poco logrado tiene nombre: libertad de expresión. No estoy dispuesto a transformar mi silencio creativo en mi auto censura y transformarme en un colaborador de un régimen que tendrá que imponer la autoridad por la vía represiva en un país que por lo menos se acostumbró a vivir en la libertad. Irresponsable en algunos casos pero libertad al fin y al cabo.
Así que por lo menos este humilde trabajador creativo de Coquimbo, mantendrá su visión critica (creo se tiene que endurecer) en el cómic y haré mi aporte a defender lo que nos pertenece por derecho.
Desde ya para mí: Crear es Resistir.
Carlos Carvajal Araya.
Coquimbo, Marzo 2010.

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